La dieta cruda, el fitness y el equilibrio

Una dieta sana y equilibrada contiene diversidad de alimentos, pero a menudo tendemos a olvidarnos de los alimentos que podemos comernos crudos y de los que obtenemos vitaminas, minerales, enzimas y sustancias aromáticas que se pierden en la cocción. La dieta cruda o raw diet puede ayudarte. Actrices como Demi Moore la practican desde hace años.

Fácil, rápida, sana y equilibrada, la dieta cruda nos aporta las vitaminas, los antioxidantes y la fibra necesarios para nuestras funciones metabólicas, y nos ayuda a mantener el peso, ya que son alimentos sin exceso de calorías.

Una dieta que no contenga alimentos frescos provoca deficiencias de vitaminas y minerales, aunque sea una alimentación abundante. Esta deficiencia no provoca signos patológicos específicos, pero repercuten en los sistemas enzimáticos donde interviene la vitamina o el mineral en cuestión.

Aunque recientes estudios sobre la evolución halagan la cocina como parte del progreso humano desde nuestros antepasados, lo cierto es que hoy en día abusamos de los alimentos cocinados y precocinados y también de la comida basura.

En tiempos remotos, cuando el ser humano se alimentaba de fruta y carne crudas, los estómagos de nuestros antepasados eran más grandes y su cerebro más pequeño. A partir del fuego el ser humano utilizó la cocina para alimentarse y parece que esto conllevó una reducción del estómago, dado que ya no tenía que trabajar tanto, y el aumento del cerebro, ya que disponía de más energía para desarrollarse.

Cuando se cocinan los alimentos, sea en la forma que sea, se producen transformaciones más o menos importantes. Estudios en laboratorios indican que 100 gramos de carne cruda aporta el 30% menos de calorías que si está cocinada, además de que cuesta más trabajo digerirla.

Pero otros alimentos como la fruta y la verdura pierden muchas de las vitaminas, los minerales, las enzimas y las sustancias aromáticas que contienen cuando se someten al calor. Por esta razón, la dieta cruda también es un componente fundamental de toda alimentación sana actual.

Tipos de alimentos de la dieta cruda

La dieta cruda en sentido estricto se compone de: frutas y legumbres frescas, germinados y brotes y frutos secos, leche y productos lácteos frescos.

Está demostrado que, si se consumen los alimentos crudos, ingieren las fibras más importantes de manera óptima y asimila la albúmina vegetal inalterada. Además, la textura y los aromas se presentan sin ninguna falsificación, por lo que se resaltan las diversas frutas o legumbres de un plato.

Como los cereales, las leguminosas tienen un alto valor energético, pero el doble de proteínas. El aprovechamiento biológico de estas proteínas no es tanto como el de origen animal pero son más saludables, sobre todo teniendo en cuenta que la tendencia es abusar de las proteínas de origen animal, que contienen más grasas saturadas perjudiciales para nuestra salud . No deberíamos comer más de 150 gramos de carne animal cruda al día, sea en forma de huevos, pescado, carne blanca o roja.

Los alimentos crudos y sobre todo la fruta tienden a oxidarse en poco tiempo, por lo que no deberían consumir después de comer, sino antes, para poder digerir más rápidamente y aprovechar así todos los nutrientes.

Dejando de lado las corrientes dietéticos más extremos, en la actualidad existe un acuerdo en cuanto al equilibrio de la dieta, en la que deberían estar presentes diariamente los granos integrales, las hortalizas y las frutas frescas.

Los productos integrales favorecen el tránsito intestinal y evitan el estreñimiento, y ayudan a eliminar la grasa de la digestión y sustancias de desecho que pueden llegar a dañar las paredes intestinales. Si nos ayudan a eliminar grasas también nos ayudan a prevenir el colesterol y los triglicéridos, que perjudican nuestra salud ocasionando enfermedades vasculares, cardiacas y metabólicas.

¿Qué son los alimentos naturales o crudos?

Los alimentos naturales son todos los que no se han alterado y que se consumen completamente crudos, como las semillas (ricas en grasas vegetales) y las nueces, los cereales, las frutas y la miel, las hortalizas, los huevos, la leche y el agua mineral.

Seguidamente los alimentos transformados mecánicamente, entre los que están los aceites prensados en frío y las semillas oleaginosas trituradas, la granza de cereales, las frutas y hortalizas picadas para ensaladas y macedonias, los zumos con sus propiedades naturales y los productos lácteos .

Los productos transformados por fermentación de levaduras y bacterias son las hortalizas con ácido láctico, como la col agria y sus jugos, bebidas lácteas fermentadas, requesón y queso, cervezas y vinos, pero también los purés de cereales integrales no cocidos y la carne picada .

Preparación de los alimentos para la dieta cruda

En la preparación de los productos crudos se debe tener en cuenta la correcta higiene de estos y limpiar adecuadamente.

Las hortalizas se deben tomar frescas, ya que sus nutrientes se pierden durante el almacenamiento y la cocción. Hay que elegir las que presentan una buena finura, color y aspecto, y rechazar las que se ven marchitas o arrugadas. Se deben procurar consumir lo antes posible, sobre todo una vez abiertas o cortadas, ya que al cabo de media hora ya se n’oxiden las vitaminas.

En el proceso de cocción de las verduras se puede perder hasta el 45% de su riqueza en minerales y el 50% de su contenido en vitamina C, por lo que no hay que excederse en cuanto al tiempo de cocción y con la cantidad mínima de agua, y también hay que mantener la olla tapada. El mejor método es la cocción al vapor.

En la combinación de los diferentes alimentos crudos y cocinados para aprovechar todos los nutrientes se encuentra el equilibrio de una dieta que calificaremos de sana.

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